Después de los días de descanso toca volver al trabajo, pero además de la rutina,  podemos encontrarnos con alguna sorpresa desagradable y tenemos que enfrentarnos a problemas informáticos en la empresa.

La mayoría de estos problemas se deben a una falta de mantenimiento preventivo y  a una falta de planificación. ¿Cuáles son los más comunes y cómo podemos prevenirlos?

1. Altas temperaturas en el hardware.

Durante el verano, todos los equipos sufren altas temperaturas. Ésto que a primera vista parece algo sin importancia puede tener graves consecuencias. Debido a esta exposición al calor, los discos duros pueden averiarse y producir una pérdida de datos. Mucha más repercusión tiene si hablamos de servidores críticos y/o cabinas de almacenamiento para realizar copias de seguridad.

Solución: contratar un servicio de monitorización preventiva que supervise todos los componentes de la red. Implementar en la empresa un plan de continuidad de negocio. Virtualización de servidores y escritorios de cara a disminuir la dependencia del hardware.

2. Falta de actualización de los programas.

Solución: revisión preventiva de los sistemas, para comprobar las actualizaciones automáticas y detectar posibles fallos de seguridad.

3. Infección de equipos.

Solución:  pasa por contar con una solución de antivirus gestionado. Asegura una protección completa, no es necesaria la intervención por parte del usuario, las actualizaciones de seguridad se instalan de manera automática. Además es una solución muy asequible, que no requiere una inversión inicial por parte de la empresa al estar basado en el modelo del pago por uso (Saas).

4. Ataques y robo de información.

En verano muchos empleados aprovechan para robar información de la empresa, ya sea con dispositivos extraibles (USB), utilizando webmail, el correo corporativo o imprimiendo directamente los documentos. Éstos ataques se producen dentro de la empresa (y suelen ser mucho más habituales de lo que nos pensamos), pero también podemos sufrir un ataque de un hacker informático.

Estos  riesgos pueden minimizarse (es muy difícil eliminar todos ellos). Lo primero es utilizar dispositivos cortafuegos ; proxies que registren la actividad de los usuarios, deshabilitando los dispositivos USB de los PCs y servidores; registrando la actividad de los trabajos de impresión (así como asignando permisos a los usuarios que así lo necesiten); registrar correctamente la actividad de los servidores de correo salientes; utilización de diverso software destinado a evitar DLP  (Data Loss Prevention o Data Leak Protection).

5. Fallo en el sistema de copias de seguridad.

Se producen por fallos de software y hardware, errores humanos, cortes de luz,  inundaciones, robos, incendios,etc.

La solución para por implantar una estrategia de copias de seguridad que cumpla con  estos criterios:

Que sea un proceso automático y sin intervención del usuario: si tenemos que hacer la copia manualmente lo haremos durante un tiempo, pero después siempre tendremos un despiste o cometeremos algún fallo.

La doble ubicación sí es importante: para asegurar la redundancia de los datos es preferible utilizar un servidor de copias que cuente con al menos un RAID1 (en espejo), además el backup local es recomendable replicarlo en una ubicación remota (ya sea otra oficina o en un centro de datos) o en una solución de almacenamiento en la nube (Dropbox, Goole Drive).

Dedupliación, compresión y cifrado.

Sólo la copia no es suficiente: hay que asegurarse que el proceso está funcionando y la única manera de saberlo es probar la restauración de los ficheros.

En definitiva, la adopción de nuevas tecnologías como el cloud computing, la virtualización o las soluciones de continuidad de negocio, pueden evitar este tipo de desastres, y no sólo son necesarias durante períodos de inactividad como las vacaciones, sino durante todo el año. Lo importante es asegurarnos un correcto funcionamiento de los sistemas, mantenerlos a  salvo de ataques o interrupciones del servicio.

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